«La mujer es fuente de todo desarrollo»: entrevista con Jeanne d’Arc Ballo

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Jeanne d’Arc Ballo es una empresaria maliense que vive en Bamako. Es la coordinadora operativa de los proyectos de la red «Mujeres del Mundo: una red para el empoderamiento social, político y económico de mujeres y niñas en la comuna de Dialakolodji». También es facilitadora de la ONG ORFED (Organización para la Reflexión, la Formación y la Educación para la Democracia y el Desarrollo), miembro de RENAPESS (Red Nacional para la Promoción de la Economía Social y Social) y afiliada a RAESS (Red Africana para la Economía Social y Social).

 

Sra. Ballo, ¿podría hablarnos de su actividad?

La asociación ORFED, de la que soy miembro, trabaja principalmente en la formación y capacitación de mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad en barrios obreros urbanos/periurbanos y rurales.

Para acompañar a estos colectivos de mujeres, hemos puesto en marcha lógicas de intervención basadas en los principios de la ESS con una perspectiva de género interseccional.

 

¿En qué área opera?

Intervenimos en la zona de DIALAKORODJI / Comuna I del distrito de Bamako. Se trata de una zona que acoge a mujeres en situación de vulnerabilidad, que no asisten a la escuela. Se organizan en asociaciones (Sutura y Kotogontola) y les formamos en actividades generadoras de ingresos (AGI) y economía social y solidaria. Esta formación técnica se completa (gracias a la participación de las asociaciones en la red FDM), con la integración de la perspectiva de género en las herramientas de la ESS, permitiendo que las iniciativas de las mujeres de los colectivos sean verdaderos vectores de transformación para la mejora de su calidad de vida.

 

¿Puede decirnos algo más sobre cómo se organiza su trabajo?

Operamos principalmente en tres áreas.

El primer eje es el establecimiento de una actividad económica y social que promueva el empoderamiento de estas mujeres. Es la continuación lógica de nuestras acciones, tras la formación en alfabetización con perspectiva de género y la concesión de un fondo de crédito. Por ello, trabajamos en la transformación de productos de temporada y verduras. En la actualidad, las dos asociaciones de mujeres de Dialakorodji se han iniciado en la elaboración de productos como los tomates en salsa, que se pueden envasar durante un año. Además del tomate, también producen pasta de cacahuete y jabón líquido.

El segundo eje es la gestión de un fondo de crédito. Para ayudar a los participantes en el programa a mantener su actividad económica, les introdujimos en la gestión del crédito de la mano de un facilitador del idioma nacional. Desde 2010, tras un estudio preliminar en el que participaron como parte de la red FDM, hemos adoptado el modelo económico de economía social y solidaria para crear no sólo solidaridad entre las mujeres de dos asociaciones, sino también un clima de entendimiento y cohesión. Esta labor de promoción de la ESS también forma parte del proyecto más amplio de la RENAPESS y la RAESS del que formamos parte.

El tercer eje es la alfabetización con perspectiva de género. A este nivel, hemos emprendido el proceso de sensibilización en la ESS con una perspectiva de género interseccional, centrándonos inicialmente en la alfabetización con perspectiva de género, ya que cerca del 75% de las mujeres de estas localidades son analfabetas. Los módulos de formación utilizados son enfoques en el idioma nacional para que puedan dominar mejor herramientas como (gestión de caja, gestión de asociaciones…). Las herramientas movilizadas para las clases de alfabetización están tomadas de la guía pedagógica sobre alfabetización con perspectiva de género elaborada en la red «Mujeres del Mundo». Son herramientas participativas de la educación popular que permiten al alumno, más allá de la lectura y la escritura, leer el mundo que le rodea y posicionarse como ciudadano.

 

Háblenos un poco de los tomates: ¿cuál es el impacto de su proyecto en la situación financiera y social de estas mujeres?

Esta actividad fue creada por un fondo de «mujeres del mundo» a través de la financiación de la embajada de Luxemburgo para apoyar el empoderamiento de las mujeres.

El análisis de los resultados permite ver que se ha producido una mejora de la situación económica de las mujeres, ya que los ingresos procedentes del tomate han permitido diversificar las actividades. Las mujeres también se han iniciado en la elaboración de pasta de cacahuete y en la fabricación de jabón líquido. Sin embargo, se ha previsto formar a las mujeres en horticultura, centrándose en la plantación, la cosecha y la transformación de tomates en productos acabados.

 

¿Cómo se han visto afectadas sus operaciones por la pandemia del COVID-19?

La pandemia del COVID-19 ha afectado considerablemente a las actividades de nuestras asociaciones de mujeres, ya que se han suspendido las distintas reuniones en el seno de la asociación para cumplir con las medidas adoptadas por las autoridades. Por tanto, sufrimos una falta de comunicación que dificulta nuestro trabajo.

 

Estamos llegando al final de esta entrevista, ¿cuál es su última palabra para este proyecto?

La mujer es la fuente de todo desarrollo, su realización permite el bienestar de toda la familia. Siempre pedimos apoyo técnico, como la alfabetización y las técnicas de transformación de los productos locales, así como apoyo financiero para crear actividades económicas y sociales que beneficien a las mujeres.

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